jueves, 3 de febrero de 2011

Con respecto al artículo “El punto de partida”, creo que en lo que se refiere a la programación de una materia en concreto, el itinerario tendría que ser algo así:
  1. Información:
    1. Los contenidos son fundamentales. El estado actual de conocimientos  en la materia concreta a impartir. Pero esto es relativamente fácil. Está en los tratados y en las revistas especializadas, que hay que llevar al día.
    2. Los conocimientos previos de los alumnos en la materia. Aquí hay a veces una gran disparidad.
    3. Los contenidos que se imparten en otras asignaturas que podríamos considerar próximas o fronterizas a las nuestras: esto muchas veces falla, y aparece el oscurantismo. Parece que tratamos de examinar a nuestros compañeros y esto no es siempre bien recibido.
    4. Asignaturas para las cuales, los conocimientos de la nuestra son fundamentales.
  2. Análisis: ¿Cuál es el estado de las cosas?. Muy importante analizar toda esta información y entender qué significa.
    1. ¿qué tipo de profesional queremos formar?
    2. ¿Con qué medios contamos?
  3. Este apartado será ya para plantearse los objetivos, la planificación para tratar de obtenerlos en las condiciones reales que tenemos.
  4. Por último está el reportaje de resultados. Creo que este apartado, aunque es el último, casi debería considerarse en primer lugar, ya que va a condicionar todo el proceso.
    1. Pienso que sólo deben programarse cosas que puedan ser evaluadas. Sólo así se puede realizar ese proceso de feedback y saber si hemos tenido o no éxito en el proceso.
    2. En este apartado es donde yo veo actualmente el principal problema, en la situación real en que nos encontramos, ya que los sistemas tradicionales de exámenes son absolutamente limitados, y las alternativas, mucho mas personalizadas, tienen mucha dificultad de aplicación con la situación de masificación que tenemos en las aulas.

Esto no es más que un burdo resumen. De todo esto se puede hablar muchísimo más y espero que así lo hagamos.
De la reunión del otro día destacaría lo siguiente:
·        La necesidad de pararse a reflexionar. No significa que no lo hagamos normalmente, si no que el hecho de reunirnos nos obliga a tratar de sistematizar lo que pensamos.
·        Me gustó la frase: “si no te escuchan no eres nadie”. Pienso que en un proceso complejo, como es el educativo, todos tienen algo que decir. Al hilo de esto comentamos que los intereses de los alumnos y los de los profesores son, por lo general, distintos. Si bien es verdad que no hay nada más horrible que el profesor que trata de hacerse el “colegui” con sus alumnos, no obstante esa diferencia de intereses debería ser mucho menor, en tanto en cuanto el objetivo final tiene que ser común. ¿Cómo hacer que el alumno sea consciente de eso?.
·        También comentamos el aislamiento del profesor, que quizá también está en relación con el “no escuchar”, no escuchamos a los alumnos, no escuchamos a los compañeros, no escuchamos a los profesionales y pensamos que no nos escuchan a nosotros.
·        Percibí la preocupación por lograr la participación del alumno en el proceso educativo. Las dificultades materiales, como es el exceso de alumnos tiene mucho que ver con esto, pero siempre es posible hacer algo. Estoy de acuerdo en que es mejor hacer un poquito que no hacer nada.
·        Con respecto a la metodología de la reunión, me pareció muy interesante la figura del “observador” y en general la forma de llevarla.